Cada mes de junio, João Pereira de Souza, un albañil brasileño retirado, se reencuentra con un amigo muy especial: DinDim, un pingüino de Magallanes al que le salvó la vida en 2011. DinDim pasa temporadas de hasta ocho meses en el terreno de Pereira de Souza, ubicado en la playa de Provetá, en la ciudad Isla Grande del estado de Rio de Janeiro.

Cuando Pereira de Souza lo salvó, lo encontró cubierto de petróleo, casi inmóvil y desnutrido. Su muerte parecía inevitable. El brasileño limpió al palmípedo, lo alimentó durante días y cuando consideró que estaba lo suficientemente fuerte como para volver al mar le llevó a una isla cercana y lo soltó.

El biólogo João Paulo Krajewski, en conversación con BBC Mundo, explicó: “como Dindim pasa ocho meses en Isla Grande, creo que sería más exacto decir que ahora vive allí. Él sale al mar durante cuatro meses y regresa a casa», explica el biólogo.

Y es que en realidad, lo que hace DinDim es abandonar el terreno de su amigo brasileño por unos meses y después retornar a lo que ahora se ha convertido en su hogar. Y repite esta salida año tras año. Dindim no visita a João Pereira de Souza, sino que en realidad vive con él.

«Yo no creo literalmente que Dindim piense que João Pereira de Souza sea un pingüino. Absolutamente no. Dindim está, sin duda, unido a él y esto es claro por el comportamiento del pingüino con João. Ambos están muy cómodos y felices juntos. ¿Hay una mejor definición para la familia?», concluye el biólogo.

El biólogo añade que «es una historia hermosa porque el pingüino estaba en muy mal estado y a punto de morir cuando fue encontrado. Además, Joao Pereira de Souza ama el pingüino, le dio a DinDim una segunda oportunidad y el pingüino le trajo mucha felicidad a él».

Vía: BBC Mundo