Venezuela es un país de leyendas. Hemos crecido “sabiendo” que somos un país rico, que tenemos las mujeres más bellas del planeta, que los Grandes Ligas batean lo que les lancen porque jugaron “chapita”, que no hay picada que se resista a 3 hojitas de cualquier cosa machacada…

Más allá de la polémica de si son o no ciertas, las leyendas tienen esa magia de tener algún componente real, hay algunas que hemos olvidado o que han quedado en el tiempo. Algo de eso pasa con el Cacao venezolano, solo que la leyenda supera la realidad pues estudios muy serios, como los realizados por María Fernanda Di Giacobbe, indican que el Cacao es originario de Venezuela aunque los primeros en convertirlo de Chocolate hayan sido los Aztecas.

Durante la época colonial el cacao era el principal producto de exportación hacia Europa y aún a finales del siglo XIX era el principal ingrediente de los más refinados reposteros del viejo mundo.Hoy en día, todavía, muchos reconocen al cacao venezolano como uno de los más finos del mundo; aunque la referencia del chocolate sigan siendo los suizos, los franceses o los italianos, no es extraño conseguir entre los recetarios un ingrediente con nombre y apellido: Cacao Venezolano o Cacao de Chuao, que tiene denominación de origen.

Contamos en nuestro país con grandes expertos en la materia, quizás las más conocida sea nuestra María Fernanda Di Giacobbe, ganadora de premios internacionales como el “Basque Culinary World Prize”, reconocido como el Nobel de la cocina, quien ha dedicado su vida al estudio, promoción y amor al cacao venezolano. Pero María Fernanda no es la única. Venezuela tiene las condiciones propicias para que el cultivo del cacao se realice en prácticamente todo el territorio. No es nada más el Cacao de Chuao; si nos vamos a Sucre encontraremos la familia Francheschi, a Chocolates Paria; si miramos en Lara encontraremos a Chocolates El Rey, si no vamos a Carabobo encontraremos a Chocolates Canoabo.

Allí, en los Valles Altos de Carabobo, se encuentra la Hacienda San Cayetano donde se realiza todo el proceso desde la siembra del Cacao hasta la elaboración de las más finas barras de Chocolate y bombones con sus variadas presentaciones. La de ellos es una historia como muchas otras en nuestro país. Luis Morales, chileno de nacimiento, encontró en Venezuela la tierra fértil y generosa para desarrollar su sueño guiado por la leyenda que “Venezuela tenía el mejor cacao del mundo” y allí empezó la historia de Chocolates Canoabo, una empresa familiar que hoy en día de la mano de Rodrigo, su hijo, es parada obligada cuando se visita la zona montañosa de Carabobo.

Ofrecen guiaturas que pueden acompañar con estancias en algunas de las maravillosas posadas que se encuentran en la zona de Bejuma, Montalbán o el mismo Canoabo, pero de ellas comenzaremos a hablar la próxima semana…