Este tema es uno de los mayores éxitos musicales de los años 60 en Estados Unidos y el resto de occidente. Un aldabonazo inesperado al movimiento folk-rock del momento, que consagraría para siempre a unos por entonces jovencitos Paul Simon y Art Garfunkel. Uno de los dúos más famosos de la música, pese a todo.

La canción, con un claro tono folk, ve la luz -con el resto del disco– en octubre de 1964, pero no obtiene ninguna repercusión, por lo que Paul Simon se marcha a Londres y Art Garfunkel decide continuar con su formación universitaria.

Meses después, el The sound of silence empieza a sonar en emisoras de radio de Massachussets y Florida, por lo que el productor del tema, Tom Wilson, acude a otro productor, Bob Johnston, para dar nueva vida al tema. ¡Y lo logran! Si bien, lo hacen a las espaldas de los autores, cosa que no les perdonarían, pese al éxito cosechado.

En concreto, la canción habla del silencio como un cáncer y viene a defender que los problemas sólo pueden resolverse sin esconderse y con honestidad. Dando la cara.

“Las canciones no son sólo lo que dicen las palabras, sino lo que dice la melodía y el sonido. Si no tienes una melodía correcta y cantable, da igual lo que tengas que decir, porque la gente no lo va a escuchar”, afirmaba Paul Simon en una entrevista en la National Public Radio (NPR).

A juicio de su autor, “la clave de The sound of silence es la simplicidad de la melodía y las palabras”. El tema, según concretó él, tuvo su versión definitiva el 19 de febrero de 1964.

Paul Simon asegura que se trata de una letra juvenil, de un chico de 21 años, y no deja de ser una especie de alienación juvenil, una angustia post-adolescente, obtenida a partir “de la lectura de un texto de la universidad o algo así”.

Vía: musicandrock.com