Dice la leyenda que su bahía es tan tranquila que los barcos que llegaban a sus costas se podían sostener con un cabello, también se dice que era el apelllido de un contrabandista y aventurero que se estableció en la zona durante el siglo XVI.

Cualquiera que sea el origen de su nombre, Puerto Cabello forma sin duda una parte importante de la historia de Venezuela. Su casco colonial, sin duda uno de los más hermosos de nuestro país ha sido testigo de la caída de la Primera República, cuando al mando de un inexperto Simón Bolivar se perdió el castillo de San Felipe a manos del ejército realista en 1.812, pero también fue el último reducto español en tierras venezolanas hasta 1.822. Fue testigo del famoso “Porteñazo” en 1.962 cuando un grupo de sublevados tomó brevemente el castillo y el cercano Fortín Solano.

Convertido en uno de los principales puertos de país, Puerto Cabello es uno de los destinos turísticos más interesantes en la actualidad debido no solo a su importancia cultural e histórica, sino a sus bellezas naturales como son las playas de Patanemo, Isla Larga y Yapascua, pertenecientes al Parque Nacional San Esteban, donde además de playas se encuentran rutas de senderismo de montaña, pozos con aguas cristalinas y la ruta de los españoles que unía al puerto con la ciudad de Valencia.

Alojarse en su casco histórico es una experiencia que te transporta a la época colonial, con sus casas bicentenarias, su iglesia Santa Ana y sus calles empedradas y muy bien mantenidas en conservación y limpieza. Allí se encuentra la posada Santa Margarita, formada por tres casas antiguas con un estilo único y muy ecléctico donde el buen gusto de Maria Paola y Armando hacen de cada detalle y lugar de la posada un sitio encantador, ni que decir del exquisito desayuno criollo que ofrecen y sus originales habitaciones cada una con su encanto particular.

Caminen por el malecón a cualquier hora, la luz de la mañana y el silencio absoluto o el atardecer bullicioso al frescor de la tarde entre sus muchas opciones de restaurantes y cafés, en un ambiente familiar y seguro, donde se encontrarán con una Venezuela distinta.

Cada vez que voy a Puerto Cabello sueño con un futuro prometedor, con grandes barcos de Cruceros fondeados en sus tranquilas aguas y miles de turistas disfrutando de sus encantos gastronómicos, históricos y culturales… ¿lo mejor? Solo faltan los cruceros y los turistas porque lo demás ya está allí, siempre mejorable, siempre perfectible, pero está.

Puerto Cabello es el encuentro con la Venezuela heroica que fuimos, con la Venezuela amable que somos y con la Venezuela potencia turística que podemos ser. ¿No me crees? Visítala apenas puedas.