J.K. Rowling es conocida en el mundo entero por ser la escritora de una de las sagas más famosas de la literatura: Harry Potter. Pero su vida no siempre fue exitosa ni tan buena como lo es ahora.

Su madre, con la que tenía una gran relación de amor y cariño, estaba siempre enferma desde que ella era pequeña; cuando murió, Rowling se mudó a Portugal para dar clases de inglés y escribir. Fue allí donde conoció a su marido. Pero el matrimonio no fue feliz: su pareja la golpeaba y ella terminó separándose de él y mudándose de nuevo a Escocia para estar cerca de su hermana.

En esa época, la escritora se veía como un fracaso: se había divorciado, no tenía trabajo y apenas le quedaba dinero para mantener a su hija. Incluso pensó en suicidarse debido a su gran depresión.

Fue en este momento cuando empezó a ir a cafeterías donde a veces no podía ni pagar un café para que ella y su pequeña tuviesen un lugar caliente donde quedarse unas horas, ya que en su casa no podían permitirse encender la calefacción.

Y comenzó a escribir en las mesas de estos cafés. Todas sus experiencias de niña, sus sentimientos depresivos y el amor por su madre que había muerto le inspiraron para crear el primer libro de Harry Potter.

La historia de esta escritora nos recuerda que aunque estés en una situación realmente mala ahora, nada es imposible de lograr.

Vía: gananci.org