Gabrielle Chanel fue una diseñadora francesa que revolucionó la moda y el mundo de la alta costura de los años de entreguerras. Rompiendo con la acartonada elegancia de la Belle Époque, su línea informal y cómoda liberó el cuerpo femenino de corsés y de aparatosos adornos y expresó las aspiraciones de libertad e igualdad de la mujer del siglo XX.

Nacida en Francia en 1883, su madre era una campesina y su padre era un vendedor ambulante. Al nacer Gabrielle, la familia Chanel vivía en condiciones precarias. Su madre murió cuando ella tenía solo 7 años mientras que a su padre no lo volvería a ver.

A los 18 años, Chanel comenzó a cantar en un café parisino. Le encantaba cantar sus dos canciones favoritas, “Cocorico” y “Qui vu Coco?” (¿Quién vio al coco?), de ahí que la llamaran “Coco”. Su voz de canto no le permitió hallar más trabajo.

Gracias a su amorío con el oficial de caballería y rico heredero textil francés, Étienne Balsan, pudo Chanel llevar una vida de riqueza y ocio. Comenzó a confeccionar sombreros, lo cual derivó en un negocio comercial de notable aceptación entre sus clientes.

En febrero de 1916, con ocasión de la presentación de su primera colección en otoño, sus prendas y chaquetas deportivas aparecieron por primera vez en la revista Vogue. Al poco tiempo, sus modelos comenzaron a venderse en las grandes tiendas departamentales de Estados Unidos. Fue así como Coco cambió la moda femenina para siempre.

La célebre diseñadora, que protagonizó numerosas biografías y películas, murió en 1971 en París, ciudad a la que regresó a los 71 años –después de nueve años de exilio en Suiza– para resucitar su reputación y reinventar la marca con la que revolucionó el mundo de la moda.

Vía: Culturizando