Después del Angelus de este domingo 16 de agosto, el Papa Francisco expresó su cercanía y oración con el Líbano, por las consecuencias de las explosiones del pasado 4 de agosto. Al mismo tiempo, se hizo cercano con Bielorrusia, por la tensión social y las protestas contra los resultados de las elecciones del pasado domingo 9 de agosto, que reconfirmaron la presidencia de Alexander Lukashenko, en el poder desde 1994.

Sigo rezando por el Líbano, y por otras situaciones dramáticas en el mundo que causan sufrimiento a la gente. Mis pensamientos también van a la querida Bielorrusia. Sigo de cerca la situación postelectoral en este país y hago un llamamiento al diálogo, al rechazo de la violencia y al respeto de la justicia y la ley. Confío a todos los bielorrusos a la protección de Nuestra Señora, Reina de la Paz”, afirmó el Pontífice.

En referencia al período de descanso por vacaciones que se está viviendo en Europa, el Pontífice pidió “que sean un tiempo para restaurar el cuerpo, pero también el espíritu a través de momentos dedicados a la oración, el silencio y el contacto relajante con la belleza de la naturaleza, regalo de Dios”.

Al mismo tiempo, exhortó a que “esto no nos haga olvidar los problemas que hay por el Covid: tantas familias que no tienen trabajo, que lo han perdido y no tienen comida. Que nuestras vacaciones de verano también estén acompañadas de caridad y cercanía a estas familias