El Ministerio de Asuntos Exteriores (MAE) de Rusia anunció este miércoles a través de un comunicado la entrada en vigor del acuerdo entre ese país y Estados Unidos (EE.UU.) para prorrogar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START-III), bajo las condiciones de Rusia: «Cinco años sin condiciones previas, sin ningún añadido ni ‘apéndices'».START-III de armas nucleares.

De acuerdo con el anuncio, «el 3 de febrero, en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia se realizó un intercambio de notas con la embajada de EE.UU. sobre la finalización de procedimientos internos necesarios para la entrada en vigor del acuerdo sobre la extensión” del tratado.

Prosigue el comunicado que tras el intercambio de notas “este acuerdo entró en vigencia el mismo día” y lo estará “hasta el 5 de febrero de 2026, en la forma en la que fue firmado, sin cambios adicionales”.

El MAE calificó el tratado como “piedra angular para la seguridad internacional”, y expresó su deseo de “que el entendimiento alcanzado con Washington (…) permita superar la tendencia que ha prevalecido en los últimos años”.

Rusia saluda la decisión de la administración del flamante presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de aceptar la propuesta de Moscú de extender el START III y ha agregado que se trata de una decisión de provecho mutuo.

A su vez, el secretario de Estado en la Administración del presidente estadounidense Joe Biden, Antony Blinken, saludó a través de una nota de prensa y en la red social Twitter la entrada en vigor del acuerdo.

«La extensión del nuevo tratado START garantiza que tengamos límites verificables sobre misiles balísticos intercontinentales, SLBM (misiles balísticos lanzados desde submarinos, por su sigla en inglés) y bombarderos pesados rusos hasta el 5 de febrero de 2026», añadió.

El Tratado START III es el único tratado vigente de reducción de armas entre Rusia y Estados Unidos, que expiraba en febrero de 2021, después de que Washington rompiera definitivamente, el 2 de agosto de 2019, el Tratado INF de misiles de medio y corto alcance. El pacto se firmó en 2010 y contempla el monitoreo mutuo de los arsenales nucleares por parte de Washington y Moscú.

Por su parte, Rusia propuso a Washington incluir las armas nucleares y no nucleares ofensivas y defensivas en la agenda estratégica tras extender el Tratado START III.

Este pacto de desarme nuclear limita los arsenales de las dos potencias a un máximo de 700 misiles desplegados, 1.550 ojivas nucleares y 800 lanzaderas desplegadas y en reserva.

Este es un acontecimiento clave en la pugna global entre grandes poderes militares, que permite llegar a acuerdos de monitoreo y precaución en el desarrollo y despliegue de armas de alto grado de destrucción.