La primera parte de la operación para evacuar a civiles de la acería de Azovstal concluyó este martes con éxito con la salida de la planta de 101 personas, de las que 69 optaron por desplazarse hasta Zaporiyia y el resto decidieron quedarse en la asediada Mariúpol, una ciudad de la que Naciones Unidas logró unir a su convoy a otras 58 personas.

Fue la primera operación de rescate de gran calado gestada con el acuerdo de los gobiernos de Ucrania y Rusia con la colaboración de la ONU y el apoyo de Cruz Roja, con la que se logró la salida de 137 personas en total de la zona de Mariúpol, de donde llegan relatos terroríficos de devastación.

Los primeros civiles evacuados de la acería de Azovstal, en Mariúpol (Ucrania), llegan este martes a Zaporiyia, ciudad a algo más de 200 kilómetros de la asediada urbe portuaria que ya está preparada para recibir y atender a estos refugiados que han pasado casi dos meses escondidos bajo los bombardeos.

Los autobuses llegaron escoltados por Naciones Unidas y Cruz Roja con mujeres, niños y ancianos en su interior, en una de las operaciones más delicadas de la guerra: la salida fue dificultosa y el viaje más largo de lo previsto, por los puntos de control y el paso por territorios de combate que les obligó a dormir en el camino.

La incertidumbre planea sobre las operaciones de evacuación de civiles en Mariúpol, ciudad prácticamente tomada por Rusia, cuyas tropas atacaron hoy en Odesa un arsenal con armas enviadas desde el extranjero.

Únicamente tres de los catorce autobuses que salieron con residentes de la ciudad de Mariúpol, en el sur de Ucrania, han llegado a territorio controlado por el Ejército ucraniano, informó este martes el alcalde de la ciudad, Vadym Boichenko, en declaraciones a las televisiones locales.

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