El papa Francisco lamentó hoy el aumento de legislaciones en todo el mundo «que parecen distanciarse del deber esencial de proteger la vida humana en todas sus etapas».

El pontífice hizo esta afirmación durante su discurso de año al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede; una intervención en la que también habló sobre las crisis sanitaria, económica, política y social que han derivado de la pandemia.

El santo Padre destacó que los efectos de la pandemia son verdaderamente globales, ya sea porque afecta a toda la humanidad y a los países del mundo, como también porque repercute en múltiples aspectos de nuestra vida, contribuyendo a empeorar «las crisis fuertemente interrelacionadas, como la climática, alimentaria, económica y migratoria».

Informó sobre la creación de la Comisión Vaticana COVID-19, con el fin de coordinar la respuesta de la Santa Sede y de la Iglesia a las peticiones que han llegado de las diócesis de todo el mundo, para afrontar la emergencia sanitaria y las necesidades que la pandemia ha puesto de manifiesto.

Respecto a la crisis sanitaria, el papa explicó que la expansión del coronavirus ha «recordado el valor de la vida, de cada vida humana y de su dignidad, en todo momento de su itinerario terrenal, desde la concepción en el seno materno hasta su conclusión natural».

Insistió: «Desafortunadamente, duele constatar que, con el pretexto de garantizar supuestos derechos subjetivos, un número cada vez mayor de legislaciones de todo el mundo parecen distanciarse del deber esencial de proteger la vida humana en todas sus etapas».

En los meses pasados, la Iglesia se ha opuesto a la aprobación de leyes como la de legalización del aborto en Argentina o la ley de la eutanasia en España.