Sólo para comer, una familia de cinco personas requiere unos 300 salarios mínimos pues el costo de la canasta alimentaria ronda los 300 dólares, según estimaciones del Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas).

Con 0,92 dólares un venezolano puede comprarse un kilo harina de maíz de baja calidad o de arroz. El salario se ubica en 400 mil bolívares mensuales, mientras que el dólar estadounidense, la moneda con que se completan la mayoría de las operaciones comerciales en el país, se cotiza en 430.670 bolívares por unidad.

El Gobierno asegura que los venezolanos están bien alimentados gracias al sistema de entrega de alimentos subsidiados conocido como CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), pero este funciona de manera irregular, no cubre a toda la población, solo alcanza para alimentar a una familia durante unos cinco días y no incluye proteínas.

En medio de la pandemia por COVID-19, que desde marzo ha sometido al país a un confinamiento, la moneda local se ha devaluado 82,78 % frente al dólar estadounidense, mientras que la inflación de los primeros ocho meses del año se ubica en 1.079,67 %, según datos del Parlamento.

Comprar un dólar hoy en Venezuela es 480,84 % más caro que a mediados de marzo, cuando se detectaron los primeros casos de coronavirus en el país.

Además, el cierre de numerosas empresas debido a la pandemia, lo que se traduce en más desempleo. Los venezolanos han tenido que soportar la escasez de gasolina y los fallos, cada vez más frecuentes y prolongados, en el suministro de electricidad, agua potable, gas doméstico e internet.

De acuerdo con la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), en Venezuela casi uno de cada diez niños menores de cinco años –unos 166 mil- padece algún tipo de desnutrición si se atiende a la relación entre su peso y edad.

El mismo estudio Encovi revela que el 96% de los venezolanos son pobres si se toman en cuenta sus ingresos diarios y todos comen hoy menos que hace cinco años, en algunas ocasiones solo una vez al día.