El río Orinoco es uno de los ríos más importantes de América del Sur que discurre mayormente por Venezuela. Es el cuarto río sudamericano más largo —2800 km si se considera el sistema Orinoco-Guaviare y 2140 km solo— y, con un caudal promedio de unos 33 000 m³/s, es el tercer río más caudaloso del mundo, después del Amazonas y del Congo.

En este accidente geográfico son cientos de pequeños ríos y afluentes los que van a parar a él. Es un río dividido en cuatro áreas, desde el Alto Orinoco al Delta del Orinoco, y desde tiempos inmemoriales hasta nuestros días son varias las tribus indígenas de Venezuela las que han vivido en su ribera, sirviéndose de él para su quehacer diario.

El Orinoco es el hábitat de una gigantesca cantidad de animales. El boto o delfín del Amazonas se encuentra aquí. El cocodrilo del Orinoco, en peligro de extinción también vive aquí. Entre los peces típicos de la región está la piraña caribe o Pygocentrus cariba. Entre los reptiles de la zona se cuenta con las anacondas, el caimán o cocodrilo del Orinoco y otros.

El río Orinoco y particularmente su delta, fue descubierto para los europeos por el conquistador español Diego de Ordaz, quien también fue el primer europeo en recorrerlo.

Aunque la desembocadura del Orinoco en el océano Atlántico fue documentada por Cristóbal Colón el 1 de agosto de 1498, durante su tercer viaje, su nacimiento en el cerro Delgado Chalbaud, solamente fue explorado por primera vez por los no indígenas en 1951, 453 años más tarde.

Se dice que Cristóbal Colón escribió en su diario respecto al río Orinoco: “Nunca he leído ni oído hablar que tal cantidad de agua dulce podía encontrarse así en el interior y junto con agua salada… y declaro que si este río no viene del paraíso mismo, seguramente debe provenir de una tierra infinita”.