Esta es una frase que aparece en “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) quien fue un aviador y escritor francés. Su experiencia como aviador le sirvió de inspiración para su obra literaria, de la que podemos destacar la novela Vuelo nocturno (1931).

Esta frase es una reflexión sobre el verdadero valor de las cosas, su verdadera esencia. Los ojos pueden engañarnos, no así el corazón. La frase nos invita a entender que debemos mirar más allá de las apariencias, a valorar las cosas por aquello que en realidad son, y no por lo que parecen.

De allí la importancia de esta sentencia en el libro “El principito”, porque es una obra que llama constantemente a ver más allá del aspecto de las cosas. Recordemos el pasaje del astrólogo turco, cuyo descubrimiento solo es celebrado por la comunidad científica cuando este lo anuncia vestido con un atuendo occidental, pero que fue ignorado cuando lo hizo con la vestimenta tradicional de su país.