La cantante británica se había convertido en una estrella en la industria con una impronta muy personal, que rendía un homenaje al soul, al jazz y al Rhythm and blues, pero consiguió llamar la atención de millones de amantes de la música, con éxitos radiales y estadios a reventar en sus conciertos.

En contraste, también lidiaba con los excesos: el alcohol, las drogas y una exposición tan desmesurada que la arrastraron a episodios de depresión.

Precisamente el documental ‘Amy’, que se estrenó en el 2015, hace una radiografía del ascenso y la caída de esta artista, revelando sus inicios en la música y sus conflictos con una familia disfuncional, a la par con el rápido reconocimiento de su talento y su paso al estrellato con su primer disco Frank (2003), y la explosión musical con Back to Black (2006).

Amy Winehouse fue encontrada muerta en su casa, en el famoso bario de Camden (Londres), el 23 de julio de 2011. Cinco días antes había tocado en Belgrado y parecía estar lista para marcando un estilo con una voz potente y muy particular que llegó a eclipsar a millones.

Vía: El Tiempo