La suspensión permanente de la cuenta de Twitter del presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, podría justificarse, según la opinión de Cédric O, secretario de Estado francés para asuntos digitales. Sin embargo, recalcó que esa medida pone sobre la mesa la discusión sobre asuntos fundamentales respecto al debate público.

Twitter suspendió de forma permanente la cuenta principal de Donald Trump «debido al riesgo de mayor incitación a la violencia», es la red social más usada por Trump, señalado estos días en Estados Unidos como incitador del asalto de sus simpatizantes al Capitolio.

La red ya había suspendido la cuenta el miércoles por 12 horas tras un video en el que Trump parecía justificar los actos de sus seguidores.

La decisión de Twitter se tomó «tras una revisión atenta de los tuits recientes de la cuenta @realDonaldTrump y del contexto alrededor».

El presidente saliente proyecta crear su propia plataforma. La red social le prohibió su uso de manera permanente por “riesgo de nuevas incitaciones a la violencia”.

El mandatario saliente dijo que Twitter «ha ido más y más lejos a la hora de prohibir la libertad de expresión«, y acusó a la red social de haber «coordinado con los demócratas y la izquierda radical» para eliminar su cuenta.

«Me han silenciado a mí y a USTEDES, a los 75 millones de grandes patriotas que votaron por mí», subrayó. También se quejó de las protecciones de las que disfrutan Twitter y otras redes sociales, eximidas de consecuencias legales por lo que publican terceras partes en sus sitios web.

Por su parte el secretario francés para asuntos digitales dijo que la polémica desatada por el bloqueo del presidente de Estados Unidos en las redes sociales evidencia la necesidad de una forma de supervisión democrática en las plataformas digitales.

“El cierre de la cuenta de Donald Trump por parte de Twitter, si bien se puede justificar como una suerte de profilaxis de emergencia, no deja de plantear cuestiones fundamentales”, afirmó Cédric O en un tuit este sábado.

Y agregó: “La regulación del debate público por parte de las principales redes sociales respecto a sus Condiciones Generales de Utilización, habiéndose convertido en verdaderos espacios públicos de reunión de miles de millones de ciudadanos, parece cuanto menos un tanto limitado desde un punto de vista democrático”.

Para Cédric O, más allá del odio en línea, se requiere crear una nueva forma de supervisión democrática.

La decisión de Twitter la justificó alegando que existe un “riesgo de nuevas incitaciones a la violencia” por parte del presidente estadounidense saliente,  tras el asalto de centenares de simpatizantes suyos al Congreso en Washington.

Esa medida dio lugar a múltiples reacciones entre la clase política francesa.

Jean-Luc Mélenchon, jefe de filas de Francia Insumisa, de la izquierda radical, consideró: “El comportamiento de Trump no puede servir de pretexto para que las redes se arroguen el poder de controlar el debate público”. Y François Ruffin, diputado del miembro partido, tildó la decisión de “escandalosa”.

Marine Le Pen, de la Agrupación Nacional, de extrema derecha, consideró que el veto de Twitter es un “acto de fuerza de los grandes grupos privados que consideran que tienen más poder, y probablemente sea cierto, que un Estado”.

“No podemos, por un lado y de forma legítima, condenar las violaciones a la democracia que tienen lugar en el marco de la intrusión en el Capitolio y al mismo tiempo no condenar muy firmemente a estos gigantes del sector digital, que en realidad quieren influir directamente en la democracia decidiendo quién tiene derecho a hablar”, agregó la presidenta de Agrupación Nacional.

Los demócratas se alistaban el sábado para lanzar un segundo juicio de destitución contra Donald Trump, un hecho inédito en la historia de Estados Unidos, mientras el presidente saliente no da señales de dejar el cargo tras la cruenta asonada de sus partidarios contra el Capitolio.

Los demócratas planean desencadenar el juicio el lunes para así acelerar un proceso que normalmente lleva semanas. No obstante difícilmente podrían completarlo antes de que el presidente electo, el demócrata Joe Biden, asuma el día 20 de enero, informó AFP.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, iniciará la tramitación a menos que Trump renuncie o que el vicepresidente, Mike Pence, invoque la 25ª Enmienda, por la cual el gabinete puede destituir al presidente.

Sin embargo Biden, ha declarado que este trámite ocasionaría un gran gasto al Estado y solo faltan días para concluir el mandato de Trump y no está de acuerdo.