Lecturas de papel: Evidencias de un desastre

La derrota de la dictadura madurista ya no se discute. Es una realidad. Lo que está en discusión, por la serie de dificultades que ello trae, es cómo y cuándo se dará esa transición, cambio de sistema o sustitución.

El régimen que sostiene al dictador Maduro está siendo derrotado desde dos frentes esenciales: el pueblo organizado y las facciones disidentes del Psuv. Mientras a lo interno del partido se activaron las naturales reacciones para sobrevivir al postchavizmo/madurismo, hacia afuera, la ciudadanía venezolana con sus adelantados jóvenes estudiantes y vecinos, aumentan su presión en cada calle del país.

Los comentarios en las protestas, marchas, trancas y plantones son repetitivos: ¿cuándo se le dará la estocada final? Y es que políticamente pareciera que no se termina de activar la dirigencia opositora para colocarse definitivamente a la misma velocidad que se siente en las calles. Los vecinos están mucho más adelantados que sus dirigentes y líderes de oposición.

Los enfrentamientos, iniciativas y creatividad constantes se muestran en todos los rincones de Venezuela. Los ciudadanos en las calles muestran una energía y capacidad de organización descomunales.

Es posible que la intensidad de la presión social disminuya y la represión de la dictadura aumente. Sin embargo, eso no va a detener lo que ya es inevitable: la dictadura tiene los días contados.

La debilidad más evidente del régimen es su casi nulo apoyo popular. Quienes aparecen al lado del dictador y sus secuaces, representan el 9-11% de militancia, rodilla en tierra, que hora a hora se deslinda del dictador Maduro. Es que prefieren ser llamados chaviztas y no que los confundan con un dictador que desea eliminar la Constitución de Chávez para imponer la suya, cubana y mafiosa.

Dentro de este desgaste continuado las malas decisiones económicas han sido tan nefastas que han llevado a los estratos D-E, los más pobres dentro de los pobres, a buscar refugio en las estructuras partidistas de organizaciones políticas de oposición.

Creo que en estos días finales el desacierto más peligroso que han tenido los partidos políticos de oposición, es haberle cerrado casi todas las vías de escape a estos grupos delictivos disfrazados de líderes políticos. En su momento hablé, tanto de implosión política a lo interno del Psuv como la posibilidad de permitirle a esta gentuza, irse a otros lugares. Porque lo prioritario era y sigue siendo, desplazarlos del poder. Después se buscará la manera de traerlos al país para juzgarlos y condenarlos.

Esta afirmación también me la refirió un dirigente de Avanzada Progresista, quien indicó que habían conversado con varios dirigentes nacionales del régimen, y estos le habían dicho con cierta queja, desdén y agotamiento político (-y emocional) que “estaban cansados, hartos de ser señalados y hasta perseguidos en cada sitio donde iban con sus familiares”. Pero que no les estaban dejando otra opción para irse, por lo que tenían que “morir con las botas puestas”.

Sea esto cierto o no. Fue también una reflexión que un analista del WSJ indicó en su nota sobre Venezuela y la posibilidad de permitirles, a los más carismáticos rostros del régimen y sus familiares, salir del país y refugiarse en otra parte.

El desgaste del discurso chavizta/madurista es evidente. Ya no tienen más argumentos para defender lo indefendible. Incluso, si usted observa a sus dirigentes más visibles, puede darse cuenta hasta de su agotamiento físico. Hay una deformación constante en todos ellos. Ya no es preocupación. Ahora se les observa la mirada de temor, recelo y miedo ante lo inevitable.

Una jugada pragmática podría hacerlo la directiva del Psuv para salvar al partido de la estampida final. Deslindarse de Maduro y su grupo delincuencial, incluyendo al grupo de narcomilitares, o exponerse a ser barridos del escenario político venezolano como ocurrió con Acción Democrática, que debió apagar sus motores y quedar de bajo perfil por unos cuantos años.

Al Psuv le queda todavía militancia, poco más del 20-23% y eso es bastante, visto los acontecimientos tan dramáticos y crueles que ocurren. Pero se le está esfumando esa militancia aceleradamente. Maduro es el principal sepulturero del Psuv. El otro es Diosdado y también Padrino López y Al Aissami.

Las decisiones en el Psuv ya no esperan más. O salen de Maduro o se entierran con sus 40 ladrones.

Por: Juan Guerrero / @camilodeasis

camilodeasis@hotmail.com