Guía para conocer el caso Pell

A qué procesos se ha enfrentado y cuáles son las acusaciones

El cardenal George Pell compareció antes de viajar a Australia, donde deberá testificar el próximo 18 de julio como acusado por presuntos abusos sexuales. El purpurado explicó que es un delito que abomina y negó las acusaciones con rotundidad.
CARD. GEORGE PELL
Prefecto, Secretaría para la Economía
“Este asunto está siendo investigado desde hace dos años y ha habido filtraciones a la prensa. Han cometido un implacable ‘asesinato del prestigio’. Las acusaciones son falsas, y considero la mera idea de abusos sexuales un crimen horrible”.
El cardenal George Pell ha declarado en distintos interrogatorios y comisiones establecidas por las autoridades australianas en los últimos años. Ahora el purpurado se tomará un periodo de excedencia para asistir a un nuevo proceso judicial en el que ahora comparece como acusado de abusos.
Desde el Vaticano expresaron su respeto por la justicia australiana pero también su desagrado por la noticia.
GREG BURKE
Portavoz de la Santa Sede
“La Santa Sede recibe con desagrado la noticia. La Santa Sede ha concedido al cardenal Pell un período de permiso para poderse defender”.
La primera vez que George Pell fue acusado de abusos sexuales fue en 2002, cuando era arzobispo de Sidney. El caso fue finalmente desestimado por falta de pruebas.
En 2012 el gobierno australiano estableció una comisión de investigación para esclarecer los presuntos abusos sexuales cometidos desde 1960 a 1980 en diferentes instituciones religiosas del país.
Como parte de ese proceso, el cardenal Pell testificó a finales de febrero de 2016 durante tres días desde un hotel de Roma y se reunió con las víctimas.Se le acusaba de una actuación negligente ante los abusos cometidos por varios sacerdotes mientras fue consejero del obispo de Ballarat. También, cuando fue obispo auxilar de Melbourne se cometieron en su diócesis varios delitos.
Sin embargo, ahora está acusado de haber cometido él mismo los delitos. Se trata de presuntos abusos que se produjeron en sus etapas de sacerdote en Ballarat a finales de los 70 y como arzobispo de Melbourne a finales de los 90.
El cardenal de 76 años se ha convertido en el más alto cargo de la Iglesia sometido a un proceso similar.