Pablo Sepúlveda: La Sangre no tiene color Político

Nos ha tocado vivir horas de gran desconcierto y oscuridad, represión es la palabra que abunda por estos días, la cual se ha desatado a lo largo y ancho del país. La violencia pareciera marcar la hoja de ruta y todo esto ocurre mientras quienes pudiesen ofrecer una solución al país se acusan mutuamente de golpistas y asesinos; a lo que muchos estoy seguro nos preguntamos ¿Es que acaso existe una diferencia entre un muerto oficialista y uno opositor? a mi juicio ambos son seres humanos, además venezolanos y por tal razón duelen exactamente igual.

La intolerancia campea libre por las calles y avenidas de nuestros barrios y urbanizaciones, ciudades grandes y no tan grandes han visto de cerca la violencia política, el odio entre hermanos venezolanos que bajo ningún argumento deberíamos aprobar. Hoy vemos a un Gobierno que desconoció por completo la constitución y que ha pretendido imponer por la fuerza un sistema político que fracasó y que la gran mayoría en este país no piensa seguir tolerando.

Por otro lado también existe una fuerza opositora que intenta recoger a su favor ese ya incalculable descontento que el pueblo siente por quienes gracias al abuso de poder y a la represión desmedida ambicionan mantenerse a flote y gobernar.

Detengamos la Violencia

Acusaciones de un lado a otro sobre propulsores de un golpe de estado o generadores de violencia, no podemos concebir una sociedad en que la vida humana pierda su valor, en la que no seamos capaces de detener el fanatismo y pensar que quemando al país resolveremos los problemas que ahogan al pueblo.

No es así que de dicha manera con violencia y vandalismo, con sangre derramada aparecerán los medicamentos,  no es así que resolveremos el desabastecimiento de alimentos o que los miles de pacientes oncológicos podrán tener acceso a los tratamientos que necesitan. Y aclaremos, la protesta cívica, democrática y pacífica es un derecho y una obligación en estos momentos mantenerla, es con presión de calle que lograremos el cambio que tanto anhelamos pero no con más desgracias.

Ojalá y no tenga que llegar la sangre al río para entender que la solución a los problemas esta en las urnas electorales, es allí donde se expresa la voz del pueblo, no incendiando el país ni reprimiendo a quienes constitucionalmente ejercen su derecho a protestar. Repito ojalá y podamos entender que somos todos unidos los que escribiremos las líneas de la historia que mañana leerán nuestros hijos.

Por Pablo Sepúlveda

@Psepulvedalara