Cronicario: La revolución de abril instaló al caudillo Antonio Guzmán Blanco

Aquel día celebraban los enamorados de entonces cuando el 14 de febrero de 1870 el general Antonio Guzmán Blanco desembarcó en Curamichate, cerca de La Vela de Coro con un puñado de seguidores y suficiente material para armar un ejército y tomar el poder.

El Ilustre Americano, como se hizo llamar, estaba en Curazao donde logró el apoyo de otros caudillos federalistas, entre ellos Francisco Linares Alcántara y Joaquín Crespo, con quienes habría de marchar por San Felipe y San Carlos hasta tomar a Caracas el 27 de abril de aquel mismo año tras tres días de fuertes combates y atornillarse en el poder en la llamada “era guzmancista”, con algunas interrupciones, prolongada hasta 1888.

Descontentos con el fracasado y corrupto gobierno azul del general José Ruperto Monagas, Caracas aclamó al caudillo de la Revolución de Abril o Amarilla quien inició su primer período de gobierno de siete años, el septenio, aunque al año 1871 debió marchar con seis mil soldados sobre el Apure para consolidarse en el poder.

Tres años antes, en diciembre de 1867, Guzmán tuvo divergencias con Juan Crisóstomo Falcón quien habría de renunciar como presidente y su posible reelección, dando pie al estallido de la Revolución Azul que llevó de nuevo a José Tadeo Monagas al poder.

Guzmán se embarcó como ministro plenipotenciario en París, su amada ciudad desde donde observaba la gestión de los azules y la muerte de José Tadeo Monagas cuando aspiraba a la presidencia. Y el primero de septiembre de 1868 regresó a Caracas y con su padre, Antonio Leocadio Guzmán inició una estrategia  para crear una base propia de poder político, organizando la Unión Liberal y financiando el periódico del mismo nombre.

Sus planes se frustraron el 14 de agosto de 1869, cuando una multitud azuzada por los gobernantes azules terminó a pedradas una recepción que ofrecían esa noche él y su esposa Ana Teresa Ibarra, con quien se había casado en la catedral de Caracas el 13 de junio de 1867.

Amenazados por los azules y ante el peligro creían correr, Guzmán se asiló en la Legación de Estados Unidos, mientras su padre lo hizo en la de Brasil, tras lo cual salieron del país. De allí Guzmán se fue a Curazao donde organizó la Revolución de Abril.

Tres períodos gobernó a quien se llamó el Autócrata Civilizador, el septenio (1870-1877), el quinquenio (1879-1884) y el bienio (1886-1888), éste último no completado cuando se fue definitivamente a París, con las alforjas llenas de su dinero mal habido del Tesoro nacional.

Durante 18 años interrumpidos por los gobiernos intermedios de los generales Linares Alcántara y Joaquín Crespo, Guzmán implemento importantes medidas para modernizar al país y tratar de poner fin a los incesantes alzamientos de los caudillos que provocaban ruina y atraso. Entre sus principales obras destacan la creación del bolívar de plata como unidad monetaria nacional el 31 de marzo de 1879, la declaratoria del Gloria al Bravo Pueblo como himno nacional, la inauguración del ferrocarril Caracas-La Guaira en 1883, la instalación de la Academia Venezolana de la Lengua, el servicio telefónico Caracas-La Guaira y la extensión de las líneas telegráficas, la construcción del Capitolio Federal y el Teatro Municipal. Impulsó políticas de carácter secular en su lucha por separar la función pública de la Iglesia Católica frente al Estado, adoptó la creación del registro civil y se estableció el matrimonio civil. El 27 de junio de 1870 promulgó el Decreto de Instrucción Pública con el cual el Estado pasaba a garantizar la educación libre, gratuita y obligatoria a los ciudadanos del país.